SBVUJ Mateo 18: 7:8-9

Debemos quitar las piedras de tropiezo que originan en nosotros pecado. Esto no significa que debemos mutilarnos el cuerpo, sino que toda persona, programa o enseñanza dentro como fuera de la iglesia que amenace el crecimiento espiritual del cuerpo de Cristo debe eliminarse. Jesús dice que es mejor ir al cielo con una mano que al infierno con dos. El pecado, sin embargo, afecta no sólo nuestras manos; afecta también nuestro corazón.
En el segundo lugar , Jesús aconseja a sus seguidores tomar medidas drásticas para evitar que los miembros de su propio cuerpo sean ocasión de una caída espiritual. Una analogía similar se encuentra en el Sermón del monte (5:27-30). (Córtalo y échalo de ti ) son dos imperativos de mandato que exigen una acción inmediata y decisiva. Jesús menciona tres miembros, a modo de ejemplo, que pueden inducir a uno a pecar: manos, pies y ojos. El hecho de eliminar literalmente estos miembros no garantiza una solución al problema de la tentación. Como uno preferiría amputar un miembro de su cuerpo, si fuera necesario, por ejemplo en caso de cáncer, para salvar la vida física, así cualquiera medida necesaria, por más severa que sea, valdría la pena para asegurar la vida eterna. El problema básico del hombre está dentro de sí mismo, y la victoria sobre su (ego o yo) viene solamente por la “cirugía” radical de arrepentimiento, conversión, nacimiento de arriba y disciplina diaria.

Francis A. Mota